jueves, 30 de diciembre de 2010

Calle Alta

Mitad del verano y sentado en Cola-Caos, cuando sin más, cae un chaparrón del cielo. Gritamos y damos voces.
En una de las mesas, ocupada por extranjeros, se miran asombrados y ríen entre sí, pero nos comprenden.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Partido

A veces estoy esperando que sean las seis de la mañana para saber qué he escrito por la tarde. Puede que no valga una línea, pero paso la mañana trabajando.
Unas veces avanzas rápido, y otras crees que nunca más volverás a escribir.
Soy como un jugador de ajedrez o un científico, como un músico que puede leer una partitura.
Soy escritor porque tengo la seguridad de que acabaré el libro.

martes, 21 de diciembre de 2010

Aniversario

Va a cumplirse un año desde que comencé este blogg y debiera de haber gastado el tiempo en escribir algo mío.

Españoles

Cuando mires los rostros de los españoles debes ver el rostro de los conquistadores. Rostros hermosos y duros, desiguales, pero que comparten un pasado común. Aunque ahora hacen otras cosas.

Revisión

Alemania dijo que la victoria de Vettel había sido a costa de las victorias en la Eurocopa y el Mundial. ¿Inferioridad deportiva o pundonor?

lunes, 20 de diciembre de 2010

Morena

¿Cómo se llamará esa chica del autobús? ¿Hablará al menos mi lengua? Sube dos paradas antes de que baje y se marcha en la oscuridad.

Límite

Ayer escribí poco, me importa que sea hermoso y tenga significado. Hoy he escrito menos.

Entendido

Puedo saber quién es gordo en La Eliana con sólo pasear por las calles y oler el repollo.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Urgente

Viviría mil años, si esos mil años pudiera escribir y estar con ella.

martes, 30 de noviembre de 2010

Gracia

La joven se acerca al coche y guía al conductor para aparque, con movimientos muy fáciles, como si el conductor se hubiera vuelto tonto.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Fiel

¿Cómo de cerca vivían si el marido salía a la calle a fumar y ella no lo sabía?

jueves, 11 de noviembre de 2010

Reservas

El contento con una bolsa de caramelos ha pasado al contento con un armario lleno de libros.

martes, 9 de noviembre de 2010

Cuerdas

De pequeño era escapista. Le pedía a mis amigos que me ataran de pies y manos y me libraba de las cuerdas en menos de cinco minutos. Hace tiempo que no me atan.

martes, 2 de noviembre de 2010

Amanecer

Ella me hablaba muy cerca, pegándome hormigas en la piel.

Regreso

Volvía a escribir. Me sentía como tras un largo paseo en una casa cerrada. Trataba de escucharme y abatir de una palmada la selva.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Noviembre

Realmente enamorado. Pero aún no sé cuándo.

Difuntos

El día de Difuntos salgo del cementerio y asusto unas jóvenes. Pero también se reirían si les hago cosquillas.

domingo, 24 de octubre de 2010

Los detectives

Escribir tiene algo de detective. Sigues unas pistas que tiene relación y resuelves un enigma. Pero sólo en los malos escritores.

Aleluya

Sientes en la piel todos los besos. Incluso aquellos que sólo ves.

martes, 19 de octubre de 2010

Firma

Voy a conocer tu cuerpo como si no hubiera tocado antes ninguno.

lunes, 18 de octubre de 2010

Sal

En la cocina no uso la sal, pero recuerdo las comidas en casa de mis abuelos.

domingo, 17 de octubre de 2010

Ella, su amiga y el resto de la mesa

Quiero la humedad de tu boca.
Meter mis manos en tus ojos.
Quitar las palabras de tu cabello.

lunes, 11 de octubre de 2010

Cactus

Era el único cactus, a la entrada del bosque, todos sabíamos que estaba allí; pero ninguno escapó a sus puas. Corríamos a casa para que nuestras madres nos las quitaran con cuidado. Incluso Antonio se sentó en él.

lunes, 4 de octubre de 2010

A hombros

Los detalles. Las placas de las calles como matrículas. El nombre de una calle forma parte del edificio. Siempre la cola de un cometa, nunca el cometa.

martes, 28 de septiembre de 2010

Salud

Hay que estar muy sano. Un simple resfriado nos hace creer que el tabaco, el alcohol o los gritos no forman parte de nuestra naturaleza

miércoles, 22 de septiembre de 2010

VII

Conozco el lenguaje de las aves y de los osos.
Los pensamientos de las flores y del mar.
Los animales duermen a mi lado y las rocas se abren a mi paso.
Las estrellas giran en mis ojos y la brisa mueve mi cuerpo.
Tengo la Luna en la boca y la Eternidad en mis manos.
Tú me transmites todo lo que existe, déjame coronarte de cielo.
Tú, que detienes el curso del río y tu puño esconde el sol.
Tú, que eres el centro, ven a mí con amor.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Los piojos

No sabe lo que es la vida, porque no da calidad de vida.

Septiembre

Este mes me pertecene, más que ninguno. Es el inicio del año. Los cielos recuperan el color. La ciudad se pone en movimiento.
Cae y en sus palmas se oculta el sol por la noche.
¿Y ella? Pasó tan rápido como se corta un reloj de papel...

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Silencios

Esa tarde, después de cinco o seis citas, en que ella viene a verte borracha y se ha dejado olvidada la chaqueta. O esa tarde en la que ella no para de beber y no aparta la vista de ti.

Tatuajes

En el salón de tatuaje.
-¿Estás pensando en hacerte un tatuaje?
-No sabría qué hacerme.
-Puedes mirar en las fichas, quizá encuentres algo que te guste.
-Veo mucha gente con tatuajes tribales. ¿De dónde vienen?
-No tienen significado. No vienen de ninguna parte.
-Entonces es como dibujar hablando por teléfono.

martes, 7 de septiembre de 2010

Gos

Gos ronca, es el único de mis perros que lo hace. Y es pequeño como una ardilla. Nunca ha tenido un mal sueño. Gos duerme con el pelo desbordado. Ronca como si tocara la trompeta.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Parques

Los parques valencianos. O no hay suficientes árboles o los árboles son equivocados. Nunca hay bastantes hojas en el suelo.

Antes

En la parada del autobús. Una ardilla baja por el poste de teléfono, al otro lado de la carretera. Viene corriendo hacia mí y pasa bajo mis piernas. Su belleza me cruza el corazón.

lunes, 30 de agosto de 2010

La pirámide

El problema con La pirámide.
Entro con una lista y me dirigo a un dependiente. Busca en el ordenador si tiene los títulos. No tienen ninguno de los que busco de poesía.
-Entonces mírame otro título -le digo.
-Este sí que lo tenemos.
Sigo al hombre hasta una esquina, empieza a remover y noto cómo se agita. Yo aprovecho para mirar los de bolsillo.
-No lo encuentro -me dice el hombre al fin-. Sólo tenemos esto de poesía.
Miro y no es más grande que una mesita de noche.
-Pero lo último que le he pedido no era de poesía -le digo, y me siento un poco culpable.

Entro por al mañana y veo una mujer que me atendió hace unas semanas, está ordenando unos libros.
-Hola -le digo-. Sigo buscando "Tres tristes tigres".
-Yo no te puedo atender -dice.
Llama a una compañera.
-¿Qué es lo que busca? -me pregunta ésta.
-"Tres tristes tigres".
-¿Es un libro infantil?
-No, aún no.
Nos acercamos al ordenador y teclea. Me pongo a su lado.
-Hay una edición en Cátedra -le digo-. Estoy interesado en esa.
-Sí, tenemos un libro -me dice.
La sigo hasta el estante.
-Es un libro de quinietas páginas -le digo-. Por si le es más fácil de buscar.
La mujer busca en la libreta cúal puede ser su número.Pero yo he mirado por el estante.
-Es este -le digo-. Está aquí.
-Qué rápido -me dice-. Deberías trabajar aquí todas la mañanas.

sábado, 28 de agosto de 2010

Demonios

Cuando escribo, como en el ajedrez, hago un movimiento para una jugada que aún no está. Lo importante es avanzar.
Pero cuando salgo es terriblemente difícil. Paso la semana agachado porque los techos son bajos.

lunes, 23 de agosto de 2010

El pelotón

Decían que, del pelotón de fusilamiento, sólo uno tenía la bala. El horror me perseguió al descubrir que había sido yo quien lo había matado. Hubiera preferido que cada uno hubiera dispuesto de una bala, habría sido como obedecer una orden.

domingo, 22 de agosto de 2010

Salud

Cumplir años sin conocer el cuerpo y su estado es como una falta de ortografía.

sábado, 21 de agosto de 2010

Otro mundo

Estoy en la barra de un bar y entra un hombre que deja encima una cartera, lo último en móviles y un manojo de llaves como un meteorito.
-¿Acabas de salir del trabajo? -le pregunto.
-No -me dice-. Estoy de vacaciones.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Oasis

Aunque no lo hayas escrito, es hermoso porque está en tu corazón.

Carne

Lo demás es plástico, maquinaria de reloj. Inercia, temor y espalda con espalda. Una hoja en el río, un libro sin subrayados y notas al margen. Una cadena de montaje, lo fácil, lo hecho, lo aburrido. Limitaciones y mentiras bajo la piel. Es un refugio, una pared, mezquindad y prejuicios.
Esto es la carne, el castigo. La promesa y la vergüenza.

sábado, 14 de agosto de 2010

El trenet

Antes de que el metro uniera La Eliana con Valencia el único modo de bajar era en lo que llamábamos "trenet". Por algún motivo, una imagen prestada, lo recuerdo con los asientos de madera, y si me dejo llevar más lejos soy capaz de recordarlo lento y a los pasajareos meciéndose en cada travesa.

jueves, 12 de agosto de 2010

Nadar

Los niños no recordarían cómo aprendieron a nadar, pero sí el día que sus padres les llevaron por primera vez a la piscina. Era una tarde y al día siguiente tenían clase. Los juntaron a los diez junto a la piscina, flacos y temerosos, y el profesor les dijo que se le lanzaran al agua. Unos pocos lo hicieron, pero a los que se negaron, el profesor los arrojó al centro de la piscina, hundiéndose y luchando por respirar.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Castigo

El español es un dialecto del Quijote, las personas también.

Isla verde

Llegué apurado a la parada de autobús, bajo un cielo ártico. Dos mujeres, con enormes gafas de sol, esperaban sentadas. La más joven dijo que le dolía la espalada del sol. Eran inglesas y era su primer verano en Valencia. "¿Vacaciones?", les pregunté. "No, hemos venido a visitar a mi novio", me dijo una. Buscaban las palabras en un diccionario de conversación, para decir una frase saltando de piedra en piedra; pero mi inglés era mejor de lo que recordaba, yo era el que disfrutaba y su acento me era tolerable.
Querían ver El Carmen, aunque les dije que ahora no lo encontrarían.
Hubo algo, en la joven, sensual y migratorio, que me reunió con ella en un asiento de atrás.

martes, 10 de agosto de 2010

Ligereza

La mente se cierra como las manchas de lluvia sobre el asfalto.

domingo, 8 de agosto de 2010

El tragaperras

En una máquina tragaperras de los 80 podías ganar 200 pesetas si adivinabas en cuál de los tres botones había llegado el caballo. Pero antes el juego te ofrecía la posibilidad de elegir el premio que ibas a ganar. Con no mucha destreza podías pararlo en el máximo: 200 pesetas. Y una tarde que pasé comiendo con mis padres en un chiringuito descubrí que cuando el premio era de 200 pesetas, las opciones, entre los tres botones, era alternativamante una vez en el de la derecha y otro en el de la izquierda. Hice ganar un poco de dinero a los que pasaron por allí y me hicieron caso. Pero si yo hubiera tenido dinero, o mis padres me hubieran creído, habría recorrido España buscando las máquinas.

lunes, 2 de agosto de 2010

Amor

Me parece justo que si el amor es tan grande y puro, su ausencia sea igual.

jueves, 29 de julio de 2010

Recreos

Supongo que es cosa de niños; jugábamos con el portero tan adelantado que nos deteneníamos junto a la línea de gol y nos agachábamos y metíamos el balón con la cabeza.

martes, 27 de julio de 2010

Ida y vuelta

Bajé a Valencia en el autobús de las seis y media, me daba tiempo de comprar rápido unos libros y volver a subir en el mismo.
En la ida entablé conversación con un hombre con un estuche de violín.
-¿Por qué Sherlock Holmes tocaba mal el violín? -le pregunté.
-¿Tocaba mal? -me miró-. No lo sabía.
Me pareció enternder que no le importaría que continuasemos hablando.
-Sí, Watson siempre se quejaba de que era insufrible.
El hombre rió.
-Quizá porque dedicaba mucho tiempo a los crímenes, y no tenía tiempo para ensayar. Pero por su mente deductiva tendría que haber sido buen músico.
El hombre era rumano, pero hablaba muy bien el español; lo que me confirmó lo mucho que tienen nuestras lenguas en común. Yo me interesé porque un violinista recorriera España, y a él le se le iluminó el rostro cuando me retaló lo feliz que se sentía cuando la gente lo rodea.
-¿Qué es lo que les tocas? -le pregunté-. Porque tú sabes cuando se trata de algo de magia y otras sólo de una melodía bonita.

Nos depedimos en Nuevo Centro y me moví rápido hacia la Pirámide. No me permití un cigarrillo en el camino. Sabía que tendría que agotar mi tiempo en que el dependiente encontrara los libros que buscaba y en El Corte Ingles no suelen saber dónde se ecuentra algo fuera de las novedades. Al final me tuve que ir con sólo un libro porque el autobús estaba a punto de pasar.

En la parada había un grupo de señoras mayores que estaban un poco apartadas, bajo la sombra. Entre ellas, un hombre con gorra y mochila, e incoscientemente pensé que iban juntos y llegaban de un viaje. El hombre estaba muy borracho, iba mal afeitado, tenía los labios hundidos y pequeños y feos tatuajes en los brazos y piernas, trataba de encenderse un cigarrillo pero el viento le apagaba el mechero. Le pidió ayuda a una de las mujeres y una rubia y de piel lechosa, como son algunas valencianas, le arrancó el cigarro de la boca con un gesto duro y feo y lo lanzó al suelo. Las mujeres estaban escandalizadas, el hombre apenas se tenía en pie, y se preguntaban cómo iba a llegar a casa, porque dudaban que viviera en Lliria, como les había dicho.
-¿Por qué no miran su carnet, y así saben dónde vive? -les dije.
La mujer rubia me dijo que ella no era nadie para pedirle el carnet.
-Creía que iban juntos.
-No, a este hombre no lo conocemos de nada. Se encontraba aquí cuando llegamos.
-¿Sabeís por qué ando así? -dijo el hombre-. Porque me han cortado los talones.

Llegó mi autobús y subí el primero, para mi sorpresa el hombre subió y pidió un billete para La Pobla. Se sentó al otro lado del pasillo y cuando salimos de la ciudad se encontraba dormido y a punto de caerse.
-Despierte -le mecí-. Se va a caer.
El hombre acaparaba la atención del autobús y unas señoras que iban detrás de mí hablaban sobre él.
-Cuando entró ya me pareció raro -dijo una-. No sé si está borracho o le pasa algo.
-Está borracho -les confirmé.
El autobús giró en una rotonda y el hombre se fue de cabeza a la ventana. "¡Madre de dios!", escuché. Por el pasillo se acercó una mujer y trató de despertarlo. El hombre no se enteraba de lo que pasaba y la mujer lo dejó por imposible. Pasamos junto a un control de la guardia civil y les dije a las mujeres:
-Deberíamos hacerle soplar.
Las señoras rieron.

Biografía

Podrías dejar unas flores en la calle y encender una vela, pero tendrías que inventar una biografía para alguien que no has visto en veinte años.

lunes, 26 de julio de 2010

Pereza

Tengo pereza, sólo quiero tumbarme y que una mujer me acaricie el cabello.

martes, 20 de julio de 2010

Último día

El autobús llegó con aire de jolgorio, reflejado en los niños que hinchaban mofletones en el cristal, los gritos y saltos, papeles que volaban y una profesora que intentaba poner calma, pero que había olvidado tomar tranquilizantes aquella mañana.
Nada más subir, fueron tambaleándose hasta los asientos. El conductor arrancaba en cuanto pisaban el pasillo. Era un marinero de tierra firme.

lunes, 19 de julio de 2010

El luchador

En los antiguos Juegos Olimpicos, el más famoso luchador, durante el transcurso de una pelea un adversario le saltó la mitad de los dientes. Pero él los tragó y obligó a su adversario a rendirse

sábado, 17 de julio de 2010

Azul de noviembre

Necesito alguien que haya guardado algo para mí.

lunes, 12 de julio de 2010

Con ella

Una mujer con ropa ligera y fresca porque es verano. Haciendo planes juntos. El cielo se abre y las estrellas caminan solas.

lunes, 5 de julio de 2010

Tiempo

No existe un reloj más exacto que un abrazo.

sábado, 3 de julio de 2010

Dueños

Ataría con una cuerda este cielo para que no se vaya el sol. Detendría el mundo para que no te alejes. Pero nos aburriríamos si no tenemos un fuego donde calentarnos.

Mañana

No sé a suena tu voz, a qué saben tus ojos.
Si eres mar o montaña.
Háblame, mírame, llévame en tus mareas o entiérrame bajo tus piedras.

martes, 29 de junio de 2010

En vivo

No encuentro mi sitio. Tengo demasiados brazos y piernas.
En la plaza hay bailarines, pero no han venido para llevarse esta tristeza.

martes, 22 de junio de 2010

En la plaza

Sin atolondramientos. Sin disputas miserables y celos absurdos. Un lugar especial.

Miedo

Miedo a lo desconocido, a lo nuevo. Pero fuerza para resistirlo. Me miro las manos y las reconozco.
Soy virginal, como una flor que hundiera sus raíces en la tierra. Me estremezco, tiemblo con un aliento.
El mundo se encuentra cara a la belleza. Los espejos han sido sacrificados.

jueves, 17 de junio de 2010

Verano

Necesito un verano intenso y vibrante. Algo así como sueño o una comida caliente. Necesito unas buenas vacaciones. Olvidarme del día y la noche. No responder a obligaciones y moverme sólo por los impulsos más violentos. Un verano que sienta que acabe. Un verano para recordar. Algo indescriptible, quizá formado por un viento mágico. Mares peligrosos. Desprenderme de todo el peso. Quiero naturalezas. Una risa como un pez saltando en mis manos. Música, toda clase de música. Y cantar, con voz y sin ella. Un abrazo como un beso, y besos tan intensos como el afecto de una lluvia mayor. Amigos, siestas en la arena. Tomar aire, porque me falte a mi alrededor. No tener bastante, pero conformarme con el cielo azul.

miércoles, 16 de junio de 2010

Si tuviera alas

En el perímetro todo llega distorsionado y con retraso. El centro se encuentra a un brazo, pero es suficiente. Si no continuo empujando, me saca fuera; caigo, me saltan, desaparece o mueve.

martes, 15 de junio de 2010

Noche

Hoy lluvia con mucha luz. Digo hola y adiós, pero la habitación sigue vacía.

Sin nada

¿Adónde han ido las conversaciones intrascesdentes, aparentemente ingenuas, pero que revelan una fuente de luz? Conversaciones de enamorados, viejos amigos o dos personas que quieren conocerse.

lunes, 14 de junio de 2010

La casa

Sueño que paseo por Valencia buscando una casa. Me acompaña un grupo de gente, pero no sé si todos son escritores. La ciudad está llena de Fallas, como piezas sueltas, como si andara por los márgenes de Egipto o Grecia. Yo sé dónde está la casa que busco. Aunque esa casa no existe en la ciudad. Pero la encontramos. Los techos son altos y los ventanales enormes por los que entra la luz. Está cerca del parque y es donde me gustaría quedar. Pero no existe. No hay una casa parecida en Valencia.

domingo, 13 de junio de 2010

Dolor

Duele sin placer y duele sin reservas. Te cortas las manos, retuerces las frases, acompasas la repiración y todo debe ocurrir como si acabara de suceder.
Yo escribiría en un rollo continuo. Argumento, estilo, personajes, ideas... Y que alguien con más tiempo se fuera ocupando de él. Sólo de vez en cuando, una obra que me interesara de verdad, la guardaría para mi uso.

viernes, 4 de junio de 2010

La poeta

La imagino tan pequeña. Más doblada que una flor. Sin existencia.
Escribiendo juntos en la misma habitación. Y haciéndonos traer tabaco y comida por alguien sin rostro.

Entre domingo

He venido aquí a encontrarme con ella, pero aún no sé si vendrá. Y tampoco sé su nombre.
Le pareceré torpe. Tan distinto como una diana sin centro, pero quizá logre si perdón.
Tengo para ofrecerle sacos de carbón y nieve. Todo en mí en es salvaje e incivilizado.
Temo vaciarme en el aire. Que ni siquiera el fuego me queme.
Vendré aquí y espiaré cada cara que entre.

viernes, 28 de mayo de 2010

Historia

Nosotros no escribimos la historia. Para el mundo somos los Conquistadores. Mientras los ingleses se llaman colonos o pioneros, como si hubiera sido una aventura, y no hubieran dictado en 1876 que todos los indios que no estuvieran en las reservas serían considerados Indios hostiles.

jueves, 27 de mayo de 2010

Pizarnik

Esta lila se deshoja.
Desde sí misma cae
y oculta su antigua sombra.
He de morir de cosas así.
ALEJANDRA PIZARNIK

miércoles, 26 de mayo de 2010

Novelas

Tengo que escribir una novela en cuarenta días. Y no puedo escribir una novela larga porque odio lo que escribo. Es más fácil escribir una novela nueva que corregir una antigua.

domingo, 23 de mayo de 2010

Las lesbianas

Iría contigo a los bosques de verano
y comería de tu pan de mermelada.
Quizá llevase mis acuarelas a mano,
y pintara tu piel rendida y perfumada.

El aroma cabrón de las flores del crimen
excavará túneles en nuestras narices.
bajo una sombra dejaremos que nos mimen.
Porque nada nos preocupa, como dices.

Qué nubes en el cielo: un buque, un pájaro...
Los rizos de tu cabello, recien segado,
rinden la seguridad de un inmenso faro.
Y a los refrejos del abismo me he entregado.

Cortaremos la tarta de mamá, y a pedazos
como resacas, mirándonos a los ojos,
nos daremos un festín, en el que los lazos
cada beso y palabra aviven los enojos.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Contradicción

Burlarse de la existencia de Dios y mirar todos los días el horóscopo. Vestir en Nochevieja de rojo o ser supersticioso.

Fresa y chocolate

E bailaba en la discoteca. Era la segunda que visitábamos esa noche. Desde que H se había marchado habíamos estado juntos cada día. Tendría que haber ocurrido. Desde que abría la puerta de casa y la vi me había quedado prendado. Y después, cuando se vino a vivir con nosotros, su presencia era como el fuego que revelaba el mesaje oculto de mi relación con H. H se había marchado, pero yo no había querido pensar en E, porque sabía que ocurriría lo mismo que con ella.
Ahora estábamos en la noche antes de su partida. Yo sabía que E esperaba algo, pero yo me sentía ya con el corazón destrozado. Me acerqué y le dije que me iba con J. Ella me preguntó si ya no la vería. Le dije que no, que por la mañana le ayudaría a ir al aeropuerto.
E y yo nos despedimos al día siguiente frente a un taxi con las puertas abiertas. Yo regresé a casa y volví a acostarme. Cuando me levanté sentía un vacío. Todos en la casa en cierta medida sentíamos que una parte de nuestras vidas había quedado atrás.
Esa tarde P se presentó en nuestra casa. Había estado enamorado de E desde el principio, aunque ella no le había hecho caso. Se sentó en nuestro sillón y miró la tele. Porque él, que provenía de una isla, había sido castigado sin ver el mar.

martes, 18 de mayo de 2010

El paseo

Yo seguía a los mayores. Íbamos por el campo cuando escuchamos unos ladridos y de repente fuimos conscientes de que no sabíamos dónde estábamos. Un perro salío corriendo de la nada y nosotros echamos a correr. Yo era el pequeño, con botas de agua, y no tardaron en dejarme atrás. Cada vez oía más cerca el perro. Podía sentir su aliento en mi espalda. Pero, cuando estaba a punto de alcancarme, le golpeé con el tacón de la bota y escuché un lamento. Me giré y lo vi parado. Lo justo para que me diera tiempo de ponerme a salvo.

sábado, 15 de mayo de 2010

Boxeo en el callejón

El primer puñetazo no lo sentí, pero puso todos mis sentidos en alerta. Sin embargo, yo estaba muy borracho; y el segundo, tercero y cuarto llegaron sin que opusiera resistencia. Saqué un brazo como un remo y le di en la cabeza. Pero aquello lo enfureció aún más, y me lanzó veinte o treinta puñetazos mientras yo retrocedía. ¿Qué me había creído?

Rarezas

A R se le está poniendo cara de cotilla, pero creo que es bastante feliz. Ella sigue pensando que puedo hacer reír un coro en su cielo. Como si los dos hubiésemos llegado a la vez.

viernes, 14 de mayo de 2010

Sin vida

Entiendo la vida como el agua de una fuente, pero no me importaría llegar al mar.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Noruega

Habían quitado los árboles justos para hacer ciudades y caminos.

Los atletas

Los atletas son gigantes. Recorren las ciudades y saltan por encima de nuestra casas. Ninguna ciudad se les resiste, caen como antes hacían frente a los ejércitos. Su fuerza es imparable, ningún escudo puede protegernos. Quiero decir que su hambre no se gobierna y que probablemente andan por las bocas de los volcanes. Que en su interior existen kilómetros de selva misteriosa y que necesitan bañarse en las cascadas, porque hay algo salvaje e intratable en las cascadas.

martes, 11 de mayo de 2010

Nuevo Mestalla

Cada vez que paso por las obras del nuevo Mestalla pienso que deberían dejarlas así, como unas ruinas antiguas.

domingo, 9 de mayo de 2010

Cine español

Estaba sentado en las escaleras de la Plaza de la Quintana cuando me levanté y di un paseo por arriba. Se me acercó un joven y me preguntó si quería costo. Dije que no. Pero unos policias que paseaban se lo olieron se acercaron a pedirme el carnet.
-No lo llevo encima -dije.
-¿De dónde eres? -me preguntó el otro policia.
-De Valencia.
El policia lo captó al instante, pero el cine español, con demasiada frecuencia, no lo entiende.

jueves, 6 de mayo de 2010

Creación

Escibir es como un toro que entra en la plaza. Le está esperando el torero, el picador... Le dan vueltas y lo sangran. Pero al final el toro tiene que continuar vivo.

miércoles, 5 de mayo de 2010

La mentira

Me interesa la mentira. Dos montañas encaradas. Una pisa a la otra y desertan las primeras filas.

La pintura

Me estoy quedando ciego. No recuerdo un pintor con gafas.
Hay algo en la pintura que excede cualquier interpretación; y los museos, pero sobre todo las galerías, están llenos de gente que deberían saberlo. Cualquier persona, un poco inteligente y sensible, será siempre escuchada.

martes, 4 de mayo de 2010

Espada

En la evolución de la espada una punta corva ofrece mayor efectividad. Pero en Toledo se siguió forjando espadas en cruz para los cristianos.

Asedio

Ninguna ciudad ha resistido un asedio. Y, si lo ha conseguido, ha sido por incapacidad del enemigo.

Pasado

Hernán Cortés quemó sus naves y es un héroe para nosotros del mismo modo que Francis Drake lo es para los ingleses.

lunes, 3 de mayo de 2010

Septiembre

La viñeta de Forges del día después era un padre y un hijo en una caverna. El padre había dibujado algo en la pared y le decía al niño: "Y entonces ¡plaf! un segundo avión se estrelló contra la torre".

Gar

Entra en el bar intentando estar serio, pero se sienta y nos cuenta que viene de putas. No puedo enfadarme, porque es un retrasado.

Europa

Rusia es el verso suelto de Europa. Alemania el idioma y Francia el escritor. Inglaterra puede ser la tinta.

Familia

Mi bisabuelo sería un gigante pelirrojo. Hijo de otro gigante pelirrojo, que cuando se enteró que un cura había golpeado a su hijo por no descubrirse al paso de una procesión, fue con sus amigos, armados con bastones, a esperar la salida de misa.

domingo, 2 de mayo de 2010

Enola Gay

Abrieron la escotilla y Big Boy fue lanzado. Inmediatamente ascendieron, pero tras unos minutos una explosión sacudió cielo y tierra. Y una bolsa de nubes, que se rompía una y otra vez y en la que se mezclaban los colores, ascendió hasta ellos. Aún después contaban que fue lo más hermoso que habían visto en sus vidas.

viernes, 30 de abril de 2010

Voy

Una ciudad es como un país. Huid de los pueblos.

Basura

Esto no es mi pan de oro. Pero estoy muy agradecido si he consegido atraer tu atención. Mi blog es como esos hombres y mujeres que disfrutan con una relación de una sola noche, en vez de entregarse al amor de una relación duradera.

jueves, 29 de abril de 2010

Mi hija

Mi hija es lo más puro que hay en esta casa.
Madre e hija son una. Sus alientos huelen a vida. Son tan inocentes que necesitarían nacer otra vez para hacer el mal.
Sus sonrisas se desbordan por sus labios y me dicen: protégenos.

domingo, 25 de abril de 2010

Domingo

-Míralo. Tan inquieto como el bastón de un ciego. Dando vueltas por su pueblo cuando ya no quedan árboles y flores que ver. Despreciado, ignorado, con una patada en la espalda. ¿Qué espera?
-Una canción.

miércoles, 21 de abril de 2010

Invierno

Ya hace calor para taparse. He pasado el invierno durmiendo en el sofá y aún no he hecho nada con mi vida. Eres viejo, como un tren que avanza por la vía oxidada. Y tratas de pensar que has estado tanto tiempo sin amor que con ella no es necesario idealizarlo.

martes, 20 de abril de 2010

Jimena

En casa sonó el despertador, pero Jimena lo apagó de un golpe y volvió a tumbarse en la cama, mientras otro sueño se le escapaba. Entumecida, aún, se levantó, blanca del sueño, y con los cabellos tan revueltos y caprichosos como el jardín de casa, que pocas veces se cuidaba.

lunes, 19 de abril de 2010

Monforte

Le dije que pensaba que el parque de Monforte estaba cerca y que podíamos buscarlo juntos. Cruzamos Blasco Ibáñez y casi se nos cae encima. Nada más entrar ella empezó a correr hermosa. Y yo la busqué entre los árboles.

domingo, 11 de abril de 2010

El diario

Una madre lee el diario de su hija. En él descubre que fuma (puede que de todo), sobre chicos y que le roba dinero. Supongo que no estaría todo escrito en la misma página, pero la madre monta en cólera y hace sentirse a su hija miserable.

Embriaguez

Tengo una resaca de No-me-olvides. Parece como si no hubiera espacio para mí entre el suelo y el techo. Como si tuviera copos de nieve en la cabeza. El cuerpo está lleno de ramas rotas y secas. Quiero descansar y en mi reposo se abre una claridad y los enigmas del universo se resuelven con sencillez. Pero mañana lo habré olvidado todo.

sábado, 10 de abril de 2010

6:00 a. m.

Despierto. Enciendo la luz y cojo un cigarillo. Lo enciendo. Un dulcer picor en la punta de la lengua. Fuera los pájaros de finos párpados comienzan a cantar. ¿Quién dice que los árboles no hablan? Cojo el libro de la mesa y lo abro.

martes, 6 de abril de 2010

Ahora

Necesito la ciudad. Mucho más que el aire o el amor. En Valencia no tengo cuerpo y ni siquiera necesito las palabras, porque mi pensamiento es un verbo preciso.
Siempre, a la vuelta, cuando el autobús recoge sus hijos, hay alguien con el rostro tan forzado como los pies de una bailarina. Que con su áspera voz vomita pestes sobre la vida. Que miente de forma nauseabunda. Son unos ignorantes que fueron incapaces de dar una palmada con vida dentro. Y cuando recorro los bares ya he empezado a parecerme a ellos.

Camino

¿No se trataba de eso, unos nuevos principios? Pero estoy cansado de llamar a puertas que son muros. Estoy tan sólo que doy la impresión de no ser quien soy.

domingo, 4 de abril de 2010

Claridad

Eres como el sol recién lavado de abril, que escuece mirarlo, pero no se puede dejar de admirar. Llegas aquí, con pisadas que apenas dejan huella en la arena, y apartas de nuestra mesa los males.

sábado, 3 de abril de 2010

Miño

El lugar más hermoso, según mis recuerdos, es la casa que tienen mis abuelos en el estuario de Miño. Pasábamos el verano cogiendo cangrejos desde la barca del señor Salorio, y no hay nada más sencillo. Remábamos en La Carolina por los meandros, hasta que los mosquitos nos obligaban a regresar. Hacíamos competiciones de salto en la arena. Y cuando mi prima nos visitaba, jugábamos a las tiendas. Podíamos remontar el río, tierra adentro, y nos llenábamos los bolsillos de moras para que nuestras madres nos prepararan un batido. Por la noche dormíamos juntos, en dos literas una al lado de la otra, y ni siquiera dormidos acababan los juegos. Éramos niños el dobles o triple de felices.

lunes, 22 de marzo de 2010

Estraperlo

Mi abuela murió joven. Apenas pudo disfrutar de la democracia. Y cuando murió descubrimos que había almacenado kilos de azúcar en la depensa. Azúcar echado a perder. Húmedo, apelmazado y que no la había dejado vivir.

viernes, 19 de marzo de 2010

El bar

La Eliana tiene muchas carencias, pero lo más echo de menos es la chica al final de la barra o fugitiva. La mayoría de los bares tienen una barra como el mostrador de una carnicería. La Eliana me está volviendo lento. Necesito un problema mayor.

lunes, 15 de marzo de 2010

La boda

Mi padre me dijo que tenía una sola pierna. Yo no le había preguntado. La había conocido en la mesa en la que nos habían sentado a los niños. Había pasado la tarde hablando con ella.

El caballo

Se preguntaron si el caballo cuando corría había un momento que estaba con las cuatro patas en el aire. Unos opiniban que sí y otros que no. Decidieron aplicar un nuevo invento, el cinematógrafo. Después de ver las imagenes constataron que durante un instante el caballo no apoyaba ninguna extremidad. De hecho, el caballo nunca toca la tierra.

domingo, 14 de marzo de 2010

Los fumadores

Me llamó de noche y quedamos cerca de mi casa. Los dos habíamos empezado a fumar y sacamos los paquetes en cuanto nos sentamos en el suelo. "No sabía lo tuyo". "Yo tampoco sabía lo tuyo". "El buen fumador es que habla y luego suelta el humo" "El buen fumador..." "Ja jaja, no sabes". Ella aspiraba el humo y abría la boca. "Tienes que hacerlo así". Yo lo intentaba, pero no podía acabar una frase. No me daba cuenta que había que aspirar aire.

viernes, 12 de marzo de 2010

Fotos

Tengo un baúl lleno con mis fotografías, pero no sabría que soy yo si no me las hubieran enseñado de pequeño. Igual que no sabría dónde está España si no me la hubieran señalado en el mapamundi.

lunes, 8 de marzo de 2010

El joven

El joven era amigo de mis amigos. Una amistad del instituto al que iban. Aunque ellos se divertían rompiéndole los huevos él formaba parte del grupo. Pero era demasiado atemporal, demasiado oblicuo para sus patrones. Y una tarde de verano alguien comenzó tirándole una piedra y pronto le siguieron los demás. Incluso yo me vi sopesando la piedra en mi mano.

El disco

Había escuchado el disco cientos de veces y no había ocurrido nada. Pero esta vez, cuando llegó al final, se escuchó una voz decir: Joder, no te preocupes. Lo hemos intentado y ha salido lo mejor que hemos podido.

Antes

Antes, cuando comprabas un boligrafo, la dependienta comprobaba si escribía en una hoja de papel. O si comprabas un mechero no te lo daban si antes no lo habían encendido. Pero se han vuelto infalibles.

domingo, 7 de marzo de 2010

Milo

Milo me elegió para que yo fuera su dueño. Tuvo una confianza absoluta en mí. Era una perra tan tranquila y despreocupada que dormía boca arriba. Siempre me lamía, durante horas, mientras yo la acariciaba. No tengo la sensación de que me pidiera nunca nada. Subía las escaleras como si estuviera saltando vallas. Me acompañaba mientras escribía, y debo confesar que me inspiró algunos poemas que hablaban sobre personas. Me pidió muy poco y ojalá le hubiera podido dar más.

Pequeño

El pinpollo me recibió durante el verano en su casa. Hablábamos sobre nuestros amigos comunes y en qué no ocupaban el tiempo. Nos veíamos regularmente desde que él me vio en un bar y avanzó borracho desde el otro extremo. Yo disfrutaba con nuestros encuentros. Aunque éramos muy diferentes y sin una línea cruzada sobre el otro. Yo sabía que él lo había dejado con su novia y una tarde le pregunté si tenía una nueva. ¡No!, dijo en un tono alarmado y claramente excesivo. Unos días después requerí de su ayuda. Quedé con él el fin de semana y pasé por la mañana. Nadie me abrió la puerta y pensé que no estaba. Volví por la tarde y seguí sin encontrarle, comencé a estar mosqueado. Por la noche, al acercarme a su casa, escuché la música que salía por la ventana. Llamé confiado, pero no me abrió. Unos días después le vería paseando con su antigua novia y tuvo la vergüenza de saludarme. Por respeto a su novia me mordí la lengua, pero hice mal.

jueves, 4 de marzo de 2010

Sueños 3

Esta noche demasiadas mujeres en mis sueños. Tengo que darle la vuelta al colchón.

Sangre

Tengo un recuerdo muy intenso y que se alarga en el tiempo. Cuando corriendo por casa tropecé y después unos metros terminé estrellándome contra una maceta al final del pasillo. El labio comezó a sangrarme, me lo había reventado. Corrimos a urgencias y recuerdo llorar mientras me lo cosían. Pero sobre todo recuerdo el sabor dulce y nuevo de la sangre.

martes, 2 de marzo de 2010

Hoy

Escribir es divertido, pero es un tormento. Debería de formar parte de un diálogo, como con Homero. -Me gusta el español que escribo, no el que escucho en los discursos-. Y sigue no siendo una paradoja.

lunes, 22 de febrero de 2010

Aquello

Cuando mi madrasta me bañaba me contaba historias de terror. No tenía aún hijos y yo debía ser lo más parecido. Un día, cuando me quitaba el jabón, no paraba de mirarme, y me dijo: "¿Te estás meando en la ducha?".

jueves, 18 de febrero de 2010

Ese

Las últimas veces que lo veía se mostraba equivo y receloso. Mentía como un borracho. Pero la última vez nos encontramos yo había estado en casa de una amiga unos días antes mostrando mi mal humor, y él se puso a gritar en mitad del estanco: ¡Yo no me quejo de nada! ¡Yo no me quejo de nada!
Precisamente ese es su problema. Él no tiene un motivo para quejarse, está conforme.

lunes, 15 de febrero de 2010

La animadora

Estuve ingresado en un hospital. Me aburría. Daba vueltas, hablaba con los internos, seguía a las enfermeras. El jueves llegó una animadora y nos llevo a un patio. Sacó un juego de mesa y nos propuso participar. Se trataba de darnos unas pistas para descubrir una palabra. Empezó a leer las targetas y yo inmediatamente daba con la clave. La animadora estaba sorprendida, y el resto de pacientes dejaron de interarse. Pero la animadora continuó, estaba muy interesada en mí. Lo que no sabía es que yo el día antes había estado leyendo las targetas, por hacer algo.

sábado, 13 de febrero de 2010

Sueños 2

Vivía tan despreocupado que mis sueños eran maravillos, tan mágnificos como fuegos artificiales. Pero llego el invierno y me compré un calefactor, y esa noche lo puse al máximo para volver a tener pesadillas.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Sueño

Me despierto con las manos dormidas como dos pinzas de cangrejo. Sueño que corro por las escaleras con las manos en los bolsillos, que un anzuelo se clava en mi ojo. Desde pequeño he tenido horribles pesadillas. Me levantaba y no tenía voz para llamar a mis padres.

martes, 9 de febrero de 2010

El coche

Cuando era pequeño de mayor quería tener un Ford Sierra. No había visto un coche más bonito. Siempre había alguien que lo llevaba a las reuniones en el campo. No podía imaginar que de mayor ya no existiera.

domingo, 7 de febrero de 2010

La señora

La señora nunca ha tenido los dos pies en este mundo. Ha mentido a sus amigos aún ha costa de su propia familia. Su miseria se mide en ginebra.
En Navidad la vemos, y en media hora de cena se bebe una botella de cava. Pero lo terrorífico viene después. En vez de comportarse alegremente y despreocupada, de repente se vuelve seria y trata de mostrase cabal. Y es cuando sentimos un escalofrío en la espalda, porque comprendemos que estamos frente a una auténtica loca.

martes, 2 de febrero de 2010

El parque

El señor y la señora Alfa acaban de tener un hija. Se casaron hace dos años y son funcionarios. Voy a visitarles después de muchos años. Los pillo a punto de salir a pasear. Nos saludamos y me invitan a acompañarles. Camino del pueblo mi amigo cambia de emisora tres veces en el coche. Llegamos al parque y sacan el carrito, suben a la niña. Nos acercamos a los columpios. La niña mueve los brazos y el mundo es muy grande. Mi amigo me dice con mucha dignidad que su vida a cambiado. Me despido de ellos porque noto que les he estropeado el paseo.
Se supone que las personas se casan porque se sienten felices y quiere compartirlo con el mundo. Pero el matrimonio se ha convertido en un acto egoista.

La guerra

Una guerra de piedras es algo tremendo. Los dos grupos están separados por veinte metros, crees que lo controlas, que ves venir las piedras, pero cierto es que alguna logra escapar de tu vigilancia y te golpea con un gran "clong" y sientes como si tu cabeza estuviera vacía.

Luis y yo

Cuando era muy pequeño, mucho antes de las novias, pero cuando ya existían las mujeres de una forma encantadora y misteriosa, recuerdo que tenía un amigo con el que en los recreos que nos apartábamos al sol para hablar. Siempre hablábamos de las chicas de clase, y de ese futuro próximo, pero aún tan lejano como para hablar sin un verdadero conocimiento. Los dos estábamos de acuerdo en que estar con una mujer muy cerca tenía que ser muy especial. Y pensábamos que cuando fueramos mayores, aquello, nos daría vergüenza insinuarlo a nuestras mujeres. No podíamos ni imaginar lo cerca que llegan a estar dos personas.

viernes, 22 de enero de 2010

Boda

Siempre he soñado con casarme de blanco, con un gran escote, volantes... Pero es tan difícil besar a un hombre.

domingo, 17 de enero de 2010

Ellas

Bea tiene el pelo fino como la arena y ojos de estrella, pero el sábado nunca cae en sábado.
Geni no tiene raíces y está clavada a un árbol. Geni se desangra, pero no tiene corazón de poeta.
Jimena es como la música, se funde con el aire y es capaz de la magia.
Alicia pertenece al pasado. Somos tan diferentes como siglos distintos; pero la estoy esperando.
Dora es como el río, pero no puedo seguir aplaudiendo.
Esther, yo protegí tu frente, pero no pude proteger tus oídos. No quisiste creerme.
María tiene una voz silenciosa, y más dientes de los que le pueden caber. Sus labios son tan finos que parecen crujir bajo los míos.
Raquel es rubia y parece siempre a punto de irse. Marta también es rubia y parece siempre que estuvo ahí.
Ana ensancha ríos, se deja llevar y muere como una florecilla.
Laia sabe moverse. Te daña de un modo irreparable.
Juana tiene la cara de un espejo. Yo nunca he sabido compararme con los demás.
Gise me es familiar desde el primer momento y aún así una sorpresa. Un estremecimiento como una verdad absoluta.
Joanna es como una visita; se bebe el café, come las pastas y no volveré a verla.
Silvia es verdaderamente natural, como si naciera cada noche. Pero usamos las palabras y desperdiciamos las risas.
Elena, me gusta cómo se abre tu pierna. La sombra que gatea.
No comprendo a Lis. Nuestros caminos tuvieron que separarse.
Dita, brava y apacible. Sus manos son largas, como si quisiera decir que guarda un secreto, pero ya no importa.

jueves, 14 de enero de 2010

Luz

Yo viviría en un país en el que fuera siempre de día, mejor que en uno en que sólo fuera noche.

El amigo

La primera vez que lo vi me dijo que se había casado.
-¿Por qué no me invitaste a la boda?
-No te queríamos molestar -me dijo.
Me pregunto del 1 al 10 cuán amigo debo ser para que me inviten a una boda.

La segunda vez que me lo encontré le felicité por el nacimiento de su hijo. Él me miró como si le hubiera pedido hacerle unas fotos desnudo. Me dijo que Guillermo se había casado.
Me pregunto del 1 al 10 cuán amigo debo ser para no me inviten dos veces a una boda.

Abeja con orejas de lobo

Vukusic me quita el polvo y me sacude como una alfombra. Se encuentra viva en sus libros, saltando en la hoja adelante y atrás. Me habla al oído y se abre paso hasta mi corazón.
(La busqué en facebook, porque no quería perderle la pista. Ella aceptó mi amistad, pero al día siguiente escribió en su blog: "Me he hecho famosa. Los freaks me piden mi amistad en facebook).
Ahora sé que es real, porque no se ha desprendido de la costra de su espalda.
Yo no sé bailar, pero cuando se trata de llevar el ritmo en una hoja yo puedo realizar las peripecias más complicadas.

martes, 12 de enero de 2010

El corredor

A mi me gustaba mucho la natación, pero también he disfrutado mucho corriendo. En el colegio no dejaba que me ganara nadie. Por alguna razón tenía aptitudes, sabía que era mejor. Aunque acabé por pagarlo. Una vez, en una carrerra de larga distancia, me forzé demasiado. Al acabar mi cuerpo estaba temblando, me sentía muy mal. Y cuando llegué a las duchas acabé vomitando. Jamás me había sentido tan fuera de lugar. Me sentía como diez minutos dejado del agua. Finalmente me recuperé; poco a poco volví a la calma. Pero fue muy angustioso. Un terrible mal trago. Ahora creo que tuve mucha suerte, podría haber sido peor. Sobre todo porque años después repetiría la escena en una piscina. Esta vez nadando por gusto y sin ser consciente de que el primer día era recomendable nadar lento. Pero mi corazón siempre se ha mostrado fuerte, en el último momento gira y me salva.

sábado, 9 de enero de 2010

En Montán

Pasábamos el verano en un pueblo de Castellón. Era un pueblo muy pequeño, con empedrado en las calles, pregonero y lleno de gente mayor. Después de comer, cuando todos los padres dormían o dormitaban frente el televisor, los niños salíamos a las calles y era completamente nuestro

Nos juntábamos un grupo de niños. Yo, con mis doce años, era el mayor. Recuerdo que había una chica de mi edad, resuelta y a la que le entraba por el rabillo del ojo. Nosotros éramos muy jóvenes para manejarlo, y tratábamos de involuncrar al resto.

Un día jugamos a la guerra. Nos divimos en bandos. Ella en uno, con casi todos los niños; y yo en otro, con unos pocos. A lo largo de la siguiente hora nos dedicamos a descalabrarnos unos a otros. En un momento dado hicieron un prisionero de mi bando. Me llamaron a gritos por el bosque para que saliera. Yo me presenté, y me pidieron que me rindiera si no quería que fusilaran a su rehén. Sabía lo que estaba ocurriendo y me negé. Entonces la chica contó hacia atrás, esperando que la detuviera. Pero no lo hice, no podía creer seria su amenaza. Y al chico lo apedrearon sin piedad.

jueves, 7 de enero de 2010

La bicicleta

En el colegio teníamos una broma aceptada por todos. Mis amigos contaban conmigo, sólo les pedía que me dejaran prepararme. Cada vez que llegaba un alumno nuevo pasaba por el proceso. En algunas de las pausas se acercan a la víctima, y le decían: "Oye, Paco, ¿por qué no le preguntas a Nacho de qué color es la bicicleta de su abuelo?".

Era tan absurdo, tan inocente, que yo veía al chico cruzar seguro la clase mientras con un gesto calmaba a mis compañeros. El nuevo se sentaba a mi lado y me decía: "Oye, Nacho, ¿de qué color...?" Entonces yo lo miraba muy serio, y con mi expresión más compungida le decía: "Mi abuelo perdió las piernas en la guerra".

Recibía las más sonoras disculpas. Las reacciones podían ser imprevisibles.El chico bien podría irse a pegar al que le hizo la sugerencia. Era una broma en la que toda la clase participaba. Y que la víctima quería protagonizar la vez siguiente.

miércoles, 6 de enero de 2010

Despierto

Lo mejor de escribir es cuando te levantas de la mesa. Los ángeles e infierno que te acompañan. La imaginación dispersa, girando y la luz que no se sujeta. Yo dejé de escribir, pero dentro de mí no podía dejar de hacerlo. No ha sido hasta hace seis años que he podido propiciar un reencuentro. Tenía que escribir hasta convertirlo en algo tan fácil como trazar una línea recta.

Apenas como, mis tripas tantas veces se han comido... No, señor, aquí no hay nada. Ningún pelo en su lugar.

Tú, así era, como una mariposa perseguida por un búfalo en celo.

martes, 5 de enero de 2010

Triste

Las olas iban y venían, igual que anfibios, unos veces en el mar y otras en tierra. Llevábamos tanto tiempo en la arena que veía azul y amarillo.
Laia es hermosa, hoy y creo que entonces. Yo no le pedía más de lo que ella podía darme, pero aún no habíamos conocido un límite. La amaba, quizá como el mar se extendía a lo lejos. Pero sus padres no aceptaban nuestra relación.
Tuve que pasar un fin de semana en su casa para que me conocieran. Y ahora, en la arena, dormían a nuestro lado, que es la forma más cómoda que tenían de tomar el sol. Les gustaba estar muy morenos, y yo trataba que Laia no siguiera su ejemplo.

Las revistas

Habíamos ido a visitar a mi abuelo a Alcoi. Mi madre y sus cuatro hijos. Era una visita relámpago, de fin de semana. Parece mentira de lo que soy capaz de recordar.

Era ya el domingo por la mañana. Nos habíamos levantado temprano para volver a Valencia. Estaba lloviendo, probablemente fuera invierno. En la cocina desayunábamos los cuatro hermanos: Ernesto, Matilde, Román y yo. Los cuatro estábamos muy contentos: rebuscando en casa de mi abuelo habíamos encontrado unas viejas revistas que mi abuelo nos dejaba llevarnos. Nos tenían maravillados.

Mi abuelo miraba orgulloso a sus sobrinos. Estábamos tomando café con galletas, porque en su casa no había cacao. Mi madre entró en la cocina.

-Vamos, daros prisa –nos dijo.

-Déjales –dijo mi abuelo-. Todavía están dormidos.

-¡Huy!, no los conoces –dijo mi madre-. Y no les des más galletas, que luego se marean.

Veíamos poco al abuelo, aunque él y mi madre se llevaban bien. Mi madre nos apremió, aunque luego nos hizo esperar mientras se despedía del abuelo.

Salimos de Alcoi, y poco después pasamos por Concentaina. Nosotros éramos pequeños, unas flores que no se habían abierto. El viaje, que conocíamos muy bien, era muy pesado. Desfilando por entre las montañas y dando mil y una vueltas.

Los cuatro hermanos íbamos leyendo las revistas. Para divertirnos, eligiendo las gotas que se pegaban al cristal para hacer carreras. Pero el viaje era muy pesado. Nuestras cabezas apenas asomaban por encima de los asientos delanteros. Y a la altura de a saber dónde ya no bromeábamos. Mi hermano Román andaba con un color fúnebre hacía unos kilómetros y, sin previo aviso, vomito igual que explota un petardo.

-¿Qué ha pasado ahí detrás? –preguntó mi madre.

“¡Papa, para!”, le dijimos.

Aparcados en arcén, mi madre dijo que diéramos una vuelta para despejarnos. Y se puso a limpiar el coche con nuestras revistas. Después subimos de nuevo para continuar camino. Apenas unos kilómetros más adelante, Román pidió urgentemente a mi madre que parara el coche. Había asomado la cabeza y, sin tiempo para inclinarse, volvió a vomitar con una fuerza y violencia inusitadas. Mis hermanos y yo salimos del coche. Ernesto se puso también a vomitar.

-¿Sabéis qué? –nos dijo mi madre-. ¿Por qué no aprovechamos y cogemos unos caracoles?

Nos dio una bolsa y nos metimos en la maleza a buscarlos.

De nuevo en la carretera, aquel viaje parecía que no iba a tener fin. No sé qué nos pasaba. El calor, las curvas, una emisora de radio mal elegida... No lo sé. Paro el caso es lo mismo. Román volvió a vomitar dentro del coche. Lo suyo empezaba a convertirse en algo prodigioso. Y lo peor es que empezaba a encontrar aliados. Matilde vomitó sobre el cristal de la ventanilla.

-¡Está bien! –dijo mi madre-. Voy a acabar enfadándome. ¿Se puede saber qué es lo que os pasa?

Aparcamos en el arcén, y mi madre nos hizo salir a todos. Dijo que nos diéramos una vuelta. Y se afanó en limpiar en coche con nuestras revistas. Yo me encontraba muy cansado. Mis hermanos también. Nos manteníamos a una distancia de seguridad del coche. Paseábamos por la maleza. No queríamos volver a montar. Sin embargo, mi madre estaba empeñada en que regresáramos. Ella, que era muy graciosa, nos dijo:

-No os vayáis tan lejos. Por ahí puede haber arenas movedizas.

En dos saltos, los cuatro hermanos estuvimos de nuevo dentro del coche. Ya no teníamos ganas de bromas. Nos habíamos quedado sin revistas. Ni siquiera hablábamos entre nosotros. Matilde se puso a dormir con la cabeza recostada en mis rodillas. Los caracoles se habían salido de bolsa y andaban por todo el coche. Ya nada nos importaba. Nos vencía el cansancio. Queríamos llegar. Pero Matilde levantó la cabeza de mis rodillas y, aún dormida, vomitó sobre mis pantalones. Y entonces no pude aguantar más. Yo también me puse a vomitar.