jueves, 14 de enero de 2010

Abeja con orejas de lobo

Vukusic me quita el polvo y me sacude como una alfombra. Se encuentra viva en sus libros, saltando en la hoja adelante y atrás. Me habla al oído y se abre paso hasta mi corazón.
(La busqué en facebook, porque no quería perderle la pista. Ella aceptó mi amistad, pero al día siguiente escribió en su blog: "Me he hecho famosa. Los freaks me piden mi amistad en facebook).
Ahora sé que es real, porque no se ha desprendido de la costra de su espalda.
Yo no sé bailar, pero cuando se trata de llevar el ritmo en una hoja yo puedo realizar las peripecias más complicadas.

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