martes, 12 de enero de 2010

El corredor

A mi me gustaba mucho la natación, pero también he disfrutado mucho corriendo. En el colegio no dejaba que me ganara nadie. Por alguna razón tenía aptitudes, sabía que era mejor. Aunque acabé por pagarlo. Una vez, en una carrerra de larga distancia, me forzé demasiado. Al acabar mi cuerpo estaba temblando, me sentía muy mal. Y cuando llegué a las duchas acabé vomitando. Jamás me había sentido tan fuera de lugar. Me sentía como diez minutos dejado del agua. Finalmente me recuperé; poco a poco volví a la calma. Pero fue muy angustioso. Un terrible mal trago. Ahora creo que tuve mucha suerte, podría haber sido peor. Sobre todo porque años después repetiría la escena en una piscina. Esta vez nadando por gusto y sin ser consciente de que el primer día era recomendable nadar lento. Pero mi corazón siempre se ha mostrado fuerte, en el último momento gira y me salva.

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