domingo, 17 de enero de 2010

Ellas

Bea tiene el pelo fino como la arena y ojos de estrella, pero el sábado nunca cae en sábado.
Geni no tiene raíces y está clavada a un árbol. Geni se desangra, pero no tiene corazón de poeta.
Jimena es como la música, se funde con el aire y es capaz de la magia.
Alicia pertenece al pasado. Somos tan diferentes como siglos distintos; pero la estoy esperando.
Dora es como el río, pero no puedo seguir aplaudiendo.
Esther, yo protegí tu frente, pero no pude proteger tus oídos. No quisiste creerme.
María tiene una voz silenciosa, y más dientes de los que le pueden caber. Sus labios son tan finos que parecen crujir bajo los míos.
Raquel es rubia y parece siempre a punto de irse. Marta también es rubia y parece siempre que estuvo ahí.
Ana ensancha ríos, se deja llevar y muere como una florecilla.
Laia sabe moverse. Te daña de un modo irreparable.
Juana tiene la cara de un espejo. Yo nunca he sabido compararme con los demás.
Gise me es familiar desde el primer momento y aún así una sorpresa. Un estremecimiento como una verdad absoluta.
Joanna es como una visita; se bebe el café, come las pastas y no volveré a verla.
Silvia es verdaderamente natural, como si naciera cada noche. Pero usamos las palabras y desperdiciamos las risas.
Elena, me gusta cómo se abre tu pierna. La sombra que gatea.
No comprendo a Lis. Nuestros caminos tuvieron que separarse.
Dita, brava y apacible. Sus manos son largas, como si quisiera decir que guarda un secreto, pero ya no importa.

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