jueves, 7 de enero de 2010

La bicicleta

En el colegio teníamos una broma aceptada por todos. Mis amigos contaban conmigo, sólo les pedía que me dejaran prepararme. Cada vez que llegaba un alumno nuevo pasaba por el proceso. En algunas de las pausas se acercan a la víctima, y le decían: "Oye, Paco, ¿por qué no le preguntas a Nacho de qué color es la bicicleta de su abuelo?".

Era tan absurdo, tan inocente, que yo veía al chico cruzar seguro la clase mientras con un gesto calmaba a mis compañeros. El nuevo se sentaba a mi lado y me decía: "Oye, Nacho, ¿de qué color...?" Entonces yo lo miraba muy serio, y con mi expresión más compungida le decía: "Mi abuelo perdió las piernas en la guerra".

Recibía las más sonoras disculpas. Las reacciones podían ser imprevisibles.El chico bien podría irse a pegar al que le hizo la sugerencia. Era una broma en la que toda la clase participaba. Y que la víctima quería protagonizar la vez siguiente.

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