viernes, 30 de abril de 2010

Voy

Una ciudad es como un país. Huid de los pueblos.

Basura

Esto no es mi pan de oro. Pero estoy muy agradecido si he consegido atraer tu atención. Mi blog es como esos hombres y mujeres que disfrutan con una relación de una sola noche, en vez de entregarse al amor de una relación duradera.

jueves, 29 de abril de 2010

Mi hija

Mi hija es lo más puro que hay en esta casa.
Madre e hija son una. Sus alientos huelen a vida. Son tan inocentes que necesitarían nacer otra vez para hacer el mal.
Sus sonrisas se desbordan por sus labios y me dicen: protégenos.

domingo, 25 de abril de 2010

Domingo

-Míralo. Tan inquieto como el bastón de un ciego. Dando vueltas por su pueblo cuando ya no quedan árboles y flores que ver. Despreciado, ignorado, con una patada en la espalda. ¿Qué espera?
-Una canción.

miércoles, 21 de abril de 2010

Invierno

Ya hace calor para taparse. He pasado el invierno durmiendo en el sofá y aún no he hecho nada con mi vida. Eres viejo, como un tren que avanza por la vía oxidada. Y tratas de pensar que has estado tanto tiempo sin amor que con ella no es necesario idealizarlo.

martes, 20 de abril de 2010

Jimena

En casa sonó el despertador, pero Jimena lo apagó de un golpe y volvió a tumbarse en la cama, mientras otro sueño se le escapaba. Entumecida, aún, se levantó, blanca del sueño, y con los cabellos tan revueltos y caprichosos como el jardín de casa, que pocas veces se cuidaba.

lunes, 19 de abril de 2010

Monforte

Le dije que pensaba que el parque de Monforte estaba cerca y que podíamos buscarlo juntos. Cruzamos Blasco Ibáñez y casi se nos cae encima. Nada más entrar ella empezó a correr hermosa. Y yo la busqué entre los árboles.

domingo, 11 de abril de 2010

El diario

Una madre lee el diario de su hija. En él descubre que fuma (puede que de todo), sobre chicos y que le roba dinero. Supongo que no estaría todo escrito en la misma página, pero la madre monta en cólera y hace sentirse a su hija miserable.

Embriaguez

Tengo una resaca de No-me-olvides. Parece como si no hubiera espacio para mí entre el suelo y el techo. Como si tuviera copos de nieve en la cabeza. El cuerpo está lleno de ramas rotas y secas. Quiero descansar y en mi reposo se abre una claridad y los enigmas del universo se resuelven con sencillez. Pero mañana lo habré olvidado todo.

sábado, 10 de abril de 2010

6:00 a. m.

Despierto. Enciendo la luz y cojo un cigarillo. Lo enciendo. Un dulcer picor en la punta de la lengua. Fuera los pájaros de finos párpados comienzan a cantar. ¿Quién dice que los árboles no hablan? Cojo el libro de la mesa y lo abro.

martes, 6 de abril de 2010

Ahora

Necesito la ciudad. Mucho más que el aire o el amor. En Valencia no tengo cuerpo y ni siquiera necesito las palabras, porque mi pensamiento es un verbo preciso.
Siempre, a la vuelta, cuando el autobús recoge sus hijos, hay alguien con el rostro tan forzado como los pies de una bailarina. Que con su áspera voz vomita pestes sobre la vida. Que miente de forma nauseabunda. Son unos ignorantes que fueron incapaces de dar una palmada con vida dentro. Y cuando recorro los bares ya he empezado a parecerme a ellos.

Camino

¿No se trataba de eso, unos nuevos principios? Pero estoy cansado de llamar a puertas que son muros. Estoy tan sólo que doy la impresión de no ser quien soy.

domingo, 4 de abril de 2010

Claridad

Eres como el sol recién lavado de abril, que escuece mirarlo, pero no se puede dejar de admirar. Llegas aquí, con pisadas que apenas dejan huella en la arena, y apartas de nuestra mesa los males.

sábado, 3 de abril de 2010

Miño

El lugar más hermoso, según mis recuerdos, es la casa que tienen mis abuelos en el estuario de Miño. Pasábamos el verano cogiendo cangrejos desde la barca del señor Salorio, y no hay nada más sencillo. Remábamos en La Carolina por los meandros, hasta que los mosquitos nos obligaban a regresar. Hacíamos competiciones de salto en la arena. Y cuando mi prima nos visitaba, jugábamos a las tiendas. Podíamos remontar el río, tierra adentro, y nos llenábamos los bolsillos de moras para que nuestras madres nos prepararan un batido. Por la noche dormíamos juntos, en dos literas una al lado de la otra, y ni siquiera dormidos acababan los juegos. Éramos niños el dobles o triple de felices.