martes, 20 de abril de 2010

Jimena

En casa sonó el despertador, pero Jimena lo apagó de un golpe y volvió a tumbarse en la cama, mientras otro sueño se le escapaba. Entumecida, aún, se levantó, blanca del sueño, y con los cabellos tan revueltos y caprichosos como el jardín de casa, que pocas veces se cuidaba.

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