sábado, 15 de mayo de 2010

Boxeo en el callejón

El primer puñetazo no lo sentí, pero puso todos mis sentidos en alerta. Sin embargo, yo estaba muy borracho; y el segundo, tercero y cuarto llegaron sin que opusiera resistencia. Saqué un brazo como un remo y le di en la cabeza. Pero aquello lo enfureció aún más, y me lanzó veinte o treinta puñetazos mientras yo retrocedía. ¿Qué me había creído?

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