martes, 20 de julio de 2010

Último día

El autobús llegó con aire de jolgorio, reflejado en los niños que hinchaban mofletones en el cristal, los gritos y saltos, papeles que volaban y una profesora que intentaba poner calma, pero que había olvidado tomar tranquilizantes aquella mañana.
Nada más subir, fueron tambaleándose hasta los asientos. El conductor arrancaba en cuanto pisaban el pasillo. Era un marinero de tierra firme.

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