lunes, 30 de agosto de 2010

La pirámide

El problema con La pirámide.
Entro con una lista y me dirigo a un dependiente. Busca en el ordenador si tiene los títulos. No tienen ninguno de los que busco de poesía.
-Entonces mírame otro título -le digo.
-Este sí que lo tenemos.
Sigo al hombre hasta una esquina, empieza a remover y noto cómo se agita. Yo aprovecho para mirar los de bolsillo.
-No lo encuentro -me dice el hombre al fin-. Sólo tenemos esto de poesía.
Miro y no es más grande que una mesita de noche.
-Pero lo último que le he pedido no era de poesía -le digo, y me siento un poco culpable.

Entro por al mañana y veo una mujer que me atendió hace unas semanas, está ordenando unos libros.
-Hola -le digo-. Sigo buscando "Tres tristes tigres".
-Yo no te puedo atender -dice.
Llama a una compañera.
-¿Qué es lo que busca? -me pregunta ésta.
-"Tres tristes tigres".
-¿Es un libro infantil?
-No, aún no.
Nos acercamos al ordenador y teclea. Me pongo a su lado.
-Hay una edición en Cátedra -le digo-. Estoy interesado en esa.
-Sí, tenemos un libro -me dice.
La sigo hasta el estante.
-Es un libro de quinietas páginas -le digo-. Por si le es más fácil de buscar.
La mujer busca en la libreta cúal puede ser su número.Pero yo he mirado por el estante.
-Es este -le digo-. Está aquí.
-Qué rápido -me dice-. Deberías trabajar aquí todas la mañanas.

sábado, 28 de agosto de 2010

Demonios

Cuando escribo, como en el ajedrez, hago un movimiento para una jugada que aún no está. Lo importante es avanzar.
Pero cuando salgo es terriblemente difícil. Paso la semana agachado porque los techos son bajos.

lunes, 23 de agosto de 2010

El pelotón

Decían que, del pelotón de fusilamiento, sólo uno tenía la bala. El horror me perseguió al descubrir que había sido yo quien lo había matado. Hubiera preferido que cada uno hubiera dispuesto de una bala, habría sido como obedecer una orden.

domingo, 22 de agosto de 2010

Salud

Cumplir años sin conocer el cuerpo y su estado es como una falta de ortografía.

sábado, 21 de agosto de 2010

Otro mundo

Estoy en la barra de un bar y entra un hombre que deja encima una cartera, lo último en móviles y un manojo de llaves como un meteorito.
-¿Acabas de salir del trabajo? -le pregunto.
-No -me dice-. Estoy de vacaciones.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Oasis

Aunque no lo hayas escrito, es hermoso porque está en tu corazón.

Carne

Lo demás es plástico, maquinaria de reloj. Inercia, temor y espalda con espalda. Una hoja en el río, un libro sin subrayados y notas al margen. Una cadena de montaje, lo fácil, lo hecho, lo aburrido. Limitaciones y mentiras bajo la piel. Es un refugio, una pared, mezquindad y prejuicios.
Esto es la carne, el castigo. La promesa y la vergüenza.

sábado, 14 de agosto de 2010

El trenet

Antes de que el metro uniera La Eliana con Valencia el único modo de bajar era en lo que llamábamos "trenet". Por algún motivo, una imagen prestada, lo recuerdo con los asientos de madera, y si me dejo llevar más lejos soy capaz de recordarlo lento y a los pasajareos meciéndose en cada travesa.

jueves, 12 de agosto de 2010

Nadar

Los niños no recordarían cómo aprendieron a nadar, pero sí el día que sus padres les llevaron por primera vez a la piscina. Era una tarde y al día siguiente tenían clase. Los juntaron a los diez junto a la piscina, flacos y temerosos, y el profesor les dijo que se le lanzaran al agua. Unos pocos lo hicieron, pero a los que se negaron, el profesor los arrojó al centro de la piscina, hundiéndose y luchando por respirar.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Castigo

El español es un dialecto del Quijote, las personas también.

Isla verde

Llegué apurado a la parada de autobús, bajo un cielo ártico. Dos mujeres, con enormes gafas de sol, esperaban sentadas. La más joven dijo que le dolía la espalada del sol. Eran inglesas y era su primer verano en Valencia. "¿Vacaciones?", les pregunté. "No, hemos venido a visitar a mi novio", me dijo una. Buscaban las palabras en un diccionario de conversación, para decir una frase saltando de piedra en piedra; pero mi inglés era mejor de lo que recordaba, yo era el que disfrutaba y su acento me era tolerable.
Querían ver El Carmen, aunque les dije que ahora no lo encontrarían.
Hubo algo, en la joven, sensual y migratorio, que me reunió con ella en un asiento de atrás.

martes, 10 de agosto de 2010

Ligereza

La mente se cierra como las manchas de lluvia sobre el asfalto.

domingo, 8 de agosto de 2010

El tragaperras

En una máquina tragaperras de los 80 podías ganar 200 pesetas si adivinabas en cuál de los tres botones había llegado el caballo. Pero antes el juego te ofrecía la posibilidad de elegir el premio que ibas a ganar. Con no mucha destreza podías pararlo en el máximo: 200 pesetas. Y una tarde que pasé comiendo con mis padres en un chiringuito descubrí que cuando el premio era de 200 pesetas, las opciones, entre los tres botones, era alternativamante una vez en el de la derecha y otro en el de la izquierda. Hice ganar un poco de dinero a los que pasaron por allí y me hicieron caso. Pero si yo hubiera tenido dinero, o mis padres me hubieran creído, habría recorrido España buscando las máquinas.

lunes, 2 de agosto de 2010

Amor

Me parece justo que si el amor es tan grande y puro, su ausencia sea igual.