jueves, 12 de agosto de 2010

Nadar

Los niños no recordarían cómo aprendieron a nadar, pero sí el día que sus padres les llevaron por primera vez a la piscina. Era una tarde y al día siguiente tenían clase. Los juntaron a los diez junto a la piscina, flacos y temerosos, y el profesor les dijo que se le lanzaran al agua. Unos pocos lo hicieron, pero a los que se negaron, el profesor los arrojó al centro de la piscina, hundiéndose y luchando por respirar.

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