jueves, 28 de abril de 2011

Fernando y Federico

Mi madre decía que el abuelo se parecía a Fernando Fernán Gómez y en cierta manera representaba el pasado y la sabiduría en nuestra familia. Desde finales de los setenta, Fernando encarnaba la voz áspera y libre. Apenas se le pedía que se trasformara.
En América, Federico Luppi, se mostraba su igual. No importaban los papeles que les ofrecieran. Los reconocíamos detrás de ellos. Queríamos oírlos y aprender. Les perdonábamos todo.
Hoy en día, quizá Ricardo Darín ocupe su lugar en América. En España, me decanto por Juan Diego, con un nuevo tiempo y ritmo. Pero realmente en España no sé quién lo ocupará.
Nunca sería posible sin Arte.

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