viernes, 3 de junio de 2011

Santo Tomás de Aquino

No quería, y me ataba con el cinturón a la verja. El colegio era aburrido. Tenía sus momentos, pero estaba lleno de bestias. Precisamente lo que no nos enseñaban era lo más interesante. Yo vivía en la ciudad y, como se difraza a un niño de viejo o un hombre de mujer, la naturaleza y los juegos dialogaban mientras descubría el mundo.

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