sábado, 9 de julio de 2011

Violencia

La situación es la siguiente: entro en un bar muy pequeño, los clientes son un grupo sencillo que me cae bien. Detrás la barra hay una hermosa rumana. Pasan los minutos, un hombre simpático y otro gruñón comienzan una competición de cerveza. El gruñón está cada vez más nervioso, mastica las olivas como pedazos de turrón. La joven rumana entra y sale, el gruñón le dirige unas palabras, busca el contacto físico.

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