lunes, 14 de noviembre de 2011

Respiración pesada, Absolución

Cuando era pequeño y me portaba mal mi padrastro me mandaba a comer al baño, siempre me pareció algo del norte, aquí nunca se nos habría ocurrido una humillación tan refinada. Si mostrábamos glotonería, nos hacía acabar la caja de dulces antes de levantarnos de la mesa. Las comidas familiares, en la cocina, se realizaban en silencio, no éramos conscientes del terror que le causábamos. Luego, si algún vecino venía invitado a casa, mi padrastro podía sorprender al marido diciéndole que había visto a su esposa agacharse y tenía un buen trasero.

12 comentarios:

  1. "una humillación tan refinada", se doctoró con honores el hombre. intuyo que sí, que era consciente del terror que causaba, no parece un improvisado del maltrato. mejor absolver, claro.
    un abrazo

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  2. pues sí que fue una niñez un tanto higienizada de un sentido común

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  3. Un tanto peculiar tu padrastro, me hizo recordar a mi abuelo. ambos de la vieja escuela.
    Saludos.

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  4. Debo decir que tuviste una infancia tosca,(o el personaje de tu historia que siempre hacemos particular sin querer) por mucho que intentase ser refinadamente cruel el padrastro dichoso.
    Yo cuando leo estas cosas,pienso siempre en esa madre(o padre que también puede ser al revés)incapaz de ver esos matices terroríficos...
    Me da que pensar,sí.
    Hola por cierto :)
    Un beso.

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  5. No he contado la historia completa, está por ahí metida. Sale a fragmentos. Ya no me importa.

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  6. Imagino que formaba parte del consejo de ministros de educación, siendo así toda mi vida escolar cobraría un sentido mucho mas lógico.
    Pulgares arriba por tu post.
    Un saludo

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  7. Sácala cuanto antes, creo que puede dar mucho de sí esa historia.

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  8. Ignacio, ante esto poco que decir. Mas sentarme a tu lado y escuchar en silencio. Que bien que no te importe que salga, es necesario. Un beso

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  9. Los mejores años donde tendrían que atesorarse los recuerdos; en cambio hay que cargar con ellos, salvo que uno se anime a quitarse la mochila de la espalda para continuar caminando más aliviados.
    Saludos y mi agradecimiento por tu visita.

    RESPIRA ;)

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  11. Hola Ignacio.

    Antes la desobediencia se castigaba severamente, no dependía del lugar, si no de las personas, de la disciplina del centro y de la permisividad que los padres les concedían a los cuidadores. Los padres no lo hacían directamente, pero era como si lo hicieran, pues lo permitían y aprobaban.
    Un saludo

    (Borré el otro comentario porque tenía un error, así que lo escribo de nuevo corregido)

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  12. Involuntariamente he visto imágenes en blanco y negro: escenas propias de Bergman o de los Taviani...

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