sábado, 12 de noviembre de 2011

Un vecino

El otro día sucedió una sorprendente casualidad, volvía del centro en el autobús, sentado en la última fila, cuando a un anciano frente a mí se le cayeron los gafas, me agaché a recogerlas y se las devolví, el bajó en mi misma parada, lo dejé atrás con un paso rápido y volvimos a encontrarnos a la puerta de casa, subimos en el ascensor juntos y descubrimos que vivíamos puerta con puerta, no es hecho relevante, pero a partir de entonces nos saludamos con cierta amabilidad, como si no hubiera acabado del todo.

9 comentarios:

  1. Curiosa experiencia...
    Buen fin de semana.

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  2. Jo, eso nunca me ha sucedido, pero realmente parece curioso, la escena del bus, lo de ser vecinos, interesante tu experiencia. gracias por tu comentario. Un abrazo. espero que pases pronto.

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  3. Me has hecho pensar en lo poco que conocemos a los que viven junto a nosotros.

    Saludos.

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  4. las casualidades propician nuevas situaciones

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  5. Pensé que ese anciano serías vos mismo. Esa posibilidad ínfima que solemos tener de poder ver un poquito mas allá...a veces.

    Beso y te llevo conmigo por que deseaba que compartieras tu noche conmigo!

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  6. Que curioso.. la verdad... es así en la capital..

    y para ciertas cosas, no está mal.

    Un beso

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  7. cosa común que sucede en muchos lados, cada vez somos menos los que nos atrevemos a reconocer los ojos del vecino y mucho menos los que tienden puentes a través de la palabra

    abrazos desde Chile
    gracias por la huella en el poema de mi compañero de taller

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  8. gracias por dejarme la estela que dirige a tu bella morada , besinos de esta admiradora de tus letra que se queda a habitar en tu morada sin esperar ser molestia.

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  9. hacer contacto, un gesto, conectados quedaron quizás?
    me gusta mucho como escribís y describís ...
    un saludo

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