jueves, 5 de enero de 2012

Olvidos, ¿quién lee hoy en día?

Volví de la compra y dejé la comida en la nevera, me quité la cazadora y me senté frente al ordenador, me había levantado para airear la cabeza, llevándome una hoja conmigo porque sabía que estaba a punto a salir de salir, y en efecto, cuando estuve en la calle me vinieron las palabras, pero ahora estaba sentado en la silla y no encontraba lo que había escrito, revolví la habitación hasta caer en cuenta que me lo había dejado en el supermercado, salí y no me había equivocado, la cajera tenía la hoja. Habían sido tan roñososos de llevarse un pequeño lápiz y dejar un original.

3 comentarios:

  1. Sí, eso es un verdadero insulto para el amor propio del artista, que de por sí, siempre va caminando por la cuerda floja.
    Un beso

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  2. Crónicas de tu vida diaria, un abrazo!

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