jueves, 19 de abril de 2012

Matrimonios, lenguas, pobreza, tristeza

He pasado unos días en casa de mi madre. Ella asiste a cursos de cerámica y tiene una buena relación con el profesor. La llama a casa y cuando cojo el teléfono me pregunta si está Neus en casa (Neus es el nombre en valenciano para el suyo, Nieves), aunque no es todo, aunque yo le hablo en castellano, él lo hace en valenciano. He conocido irreductibles como él a lo largo de vida, aquí en el este. Pero el cambio de nombre sólo lo recuerdo en mi padrastro, que al poco de salir con mi madre, como si necesitara aferrarse a algo que ella no tenía, también empezó a llamarla Neus. Aunque él fuera de Galicia y no hablara una sola palabra de valenciano.

1 comentario:

  1. Cuando nos interesa alguien queremos ser, en algo, diferente a los ojos de esa persona pero a veces esa intención de exclusividad se convierte en en todo lo contrario.
    Saluditos desde Tenerife.
    http://gofioconmiel.blogspot.com.es/

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