jueves, 10 de mayo de 2012

Saludos

Ya no me siento de ningún sitio, ni de Valencia ni de La Eliana, mi pueblo. Sin embargo, qué refrescante es pasar unos días en él, encontrarme con viejos amigos y pasar la noche en el bar después de cerrar la persiana. Aquí se bebe hasta caerte de la silla, hay confianza y nadie de fuera viene a interrumpirte. Voy a iniciar un nuevo rumbo en Valencia, me traslado de piso, Serrería ya me lo ha dado todo, echaré de menos algunos bares, pero la ciudad es grande y necesito estar en centro. He estado ocupado desde que me fui, y aún lo estaré, en cierto modo, no he crecido como esperaba, pero estoy abierto a todo lo que este año todavía me puede ofrecer.

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