miércoles, 29 de agosto de 2012

Lady Lázaro

Lo logré otra vez, Me las arreglo — Una vez cada diez años. Especie de fantasmal milagro, mi piel Brillante como una pantalla nazi, Mi diestro pie Es un pisapapel, Mi rostro un fino lienzo Judío y sin rasgos. Descascara la envoltura Oh, mi enemigo, ¿Aterro acaso? — ¿La nariz, las cuencas vacías, los dientes? El apestoso aliento Se desvanecerá en un día. Pronto, muy pronto, la carne Que la tumba devoró Se sentirá bien en mí Y yo una mujer que sonríe. Tengo sólo treinta años. Y como gato he de morir nueve veces. Esta es la Número Tres. Qué desperdicio Eso de aniquilarse cada década. Qué millón de filamentos. La multitud mascando maní se agolpa Para verlos. Cómo me desenvuelven la mano, el pie — El gran desnudamiento. Damas y caballeros. Estas son mis manos Mis rodillas. Soy tal vez huesos y pellejo. Sin embargo, soy la misma, idéntica mujer. La primera vez que sucedió tenía diez. Fue un accidente. La segunda vez pretendí Superarme y no regresar jamás. Oscilé callada. Como una concha marina. Tenían que llamar y llamar Recoger mis gusanos como perlas pegajosas/ Morir Es un arte, como cualquier otra cosa. Yo lo hago excepcionalmente bien. Lo hago para sentirme hasta las heces. Lo ejecuto para sentirlo real. Podemos decir que poseo el don. Es bastante fácil hacerlo en una celda. Muy fácil hacerlo y no perder las formas. Es el mismo Retorno teatral a pleno día Al mismo lugar, mismo rostro, grito brutal Y divertido: “Milagro!” Que me liquida. Luego una carga a fondo Para ojear mis cicatrices, y otra Para escucharme el corazón – De verdad sigue latiendo. Y hay otra y otra arremetida grande Por una palabra, por tocar O por un poquito de sangre O por unos cabellos o por mi ropa. Bien, bien, está bien Herr Doktor. Bien. Herr Enemigo. Yo soy vuestra obra maestra, Su pieza de valor, La bebé de oro puro Que se disuelve con un chillido. Me doy vuelta y ardo. No creas que no valoro tu gran cuidado. Ceniza, ceniza — Ustedes atizan, remueven. Carne, hueso, nada queda 00 Una barra de jabón, Una alianza de bodas. Un empaste de oro. Herr Dios, Herr Lucifer Cuidado. Cuidado. Desde las cenizas me levanto Con mi cabello rojo Y devoro hombres como el aire. SYLVIA PLATH

martes, 28 de agosto de 2012

Nombre

Barajaron dos nombres para mí. Pero he de agradecer a mi padre que entonces hubiera una serie que se llamaba "Diego Acevedo" y que no le gustara.

lunes, 27 de agosto de 2012

Septiembre

En unos días estaré en mi nueva casa. Me siento como si me hubieran dado una beca y disfrutara de un año para terminar mi novela. He comprendido que pertenezco a este pueblo, a sus caminos de tierra y asfalto. Se acabó salir por las noches por Valencia, ir al cine, pasarme por las librerías; pero seguirá sin estar lejos.

jueves, 23 de agosto de 2012

Curioseando

Me ha dado por mi mirar mi horóscopo y resulta que este es un buen año para mí, sobre todo en amor. No se han equivocado mucho.

miércoles, 22 de agosto de 2012

De vuelta

Lo mejor que pude haber hecho el año pasado fue volver a Valencia, reencontrarme con la ciudad, compartir piso y escribir una novela. Tenía pensado salir más y disfrutar de todo lo que la experiencia me ofrecía, sobre todo porque lo necesito. Pero estoy satisfecho con el resultado. Hice grandes amigos con lo poco que me mostré.

martes, 14 de agosto de 2012

Cine español

"La cara oculta" probablemente no sea un film excepcional, pero me mantuvo en tensión todo el metraje. Es recomendable no haber visto el trailer, cosa que no me había ocurrido, pero la sensación de axfisia es completa. En el plano de actores no se dan grandes interpretaciones, es un punto más relevante para sus propias carreras que para el disfrute.

sábado, 4 de agosto de 2012

Sin dueño

Un perro pasa mientras espero el autobús. Es grande y precioso, de color negro. Los coches van con cuidado para no atropellarle. Son las cuatro y bajo el sol saca un palmo de lengua.

jueves, 2 de agosto de 2012

Regalos

Ahora ya no será posible, pero siempre pensé que cuando naciera mi hijo compraría el periódico de ese día y lo guardaría en una bolsa hermética. Cuando cumpliera unos dieciséis se lo entregaría. Creo que sería un bonito regalo. Único, que podría hacerle ilusión. Lo leeríamos juntos, le contaría quién es cada persona. No vale cualquier diario.