martes, 4 de diciembre de 2012

Traspiés

Siempre me ha parecido especialmente agradable quedarme dormido en el metro y pasar mi estación. Te despiertas en un nuevo paisaje; hermoso y rural, por el que el tren se desliza como por una superficie de mantequilla. Son tres o cuatro paradas, por pueblos en los que parece que no ocurra nada. Luego nos detenemos en Lliria, lo justo para cambiar de lado el conductor y subir los pasajeros. De regreso, aún soñoliento, te sientes dentro de otro sueño.

3 comentarios:

  1. No es lo mismo ir que volver, lo segundo lo haces dos veces.. un beso

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  2. deslizarse como por una superficie de manteguilla...tal cual, qué hermoso!

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  3. Me ha gustado visitar tu blog y que me visitaras. Me hago seguidora, pues merec la pena. Un abrazo, de a vueltas con la vida.

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