martes, 1 de enero de 2013

Día uno

me desperté muy temprano, a eso de las seis, dormido en el sillón, con los perros encima. Realmente no sé cuánto habré dormido, unas horas, quizá. Animé a mis perros para que saliéramos a dar un paseo, pues todo el pueblo dormiría y los podría llevar si correa. El cielo estaba blanco y caía una lluvia fina y silenciosa, por lo que no nos alejamos demasiado, no tanto como me hubiera gustado. Volvimos a casa y al sillón. Alejado de mi pc, yo tenía una hoja y un lápiz para escribir algo pendiente (una escena de mi inacabada novela) antes de la hora de desayunar, la tenía completa (la escena). Como no estaba seguro de cómo seguía la siguiente, pasé el resto del día descansando (viendo "La dama de hierro", bajando música de la red y films) A mis perros les gustó la tranquilidad que hice en la casa, hasta las doce no empezaron a moverse. A mí se me hizo largo hasta que he podido volver a casa. Quiero trabajar, tengo mucho que hacer. Esta noche volveré, el día es bueno, al final no hizo tan malo como parecía a la madrugada, volveré a sacar mis perros.

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