martes, 8 de enero de 2013

Mi ella

Ayer vino la asistenta (la veo una vez al mes) debe de ser la persona que mejor me conoce y la que más me quiere. La aprecio mucho. Quizá un día nos casemos. Llegó abatida, tras pasar la noche en vela por algo que no puedo desvelar aquí. Era terrible lo que contaba. Teníamos la piel de gallina. Puede contar conmigo para lo que sea. La amo. Se interesa por mí tanto como yo con ella, se preocupa o alegra con mis noticias. Reímos, bromeamos. Somos muy amigos.

1 comentario:

  1. Las personas que nos atienden sea como sea y aunque haya un necesario intercambio económino,acaban por quererse,claro que sí.
    Besos.

    ResponderEliminar