sábado, 19 de enero de 2013

Tres de la mañana

Llamo a mi editor y le digo que me de más tiempo, dos años, no, cinco. Que pare el tiempo, que hable con el Rey, con el Papa, lo que sea, pero que necesito descansar. Eso sí, que le dinero no deje de fluir. Tengo muchos agujeros que tapar. Me contesta que es imposible, se preocupa por cómo llevo de avanzada la novela. Trata de calmarme, me dice que es normal que sienta rechazo por ella, que la odie. Me envía un billete de avión para Buenos Aires y me invita a que coja una semana libre, para que salga de esta habitación y me de el aire.

4 comentarios:

  1. Salvo ese "dijo" que sospecho que quiso ser un "digo"... nada que objetar. Que te diviertas disfrutando del aire libre...

    Un beso con masaje ( o dos).

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  2. Debe ser todo un mundo escribir un libro,algo así como adentrarse en él y ser cada uno de los personajes viviendo las distintas situaciones que tú mismo creas.
    ¡Fantástico!,¿no?
    Venga anímate.
    Besos.

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  3. Pues que envidia ..ya quisiera yo tener un jefe así...
    besos

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