jueves, 21 de marzo de 2013

Abuelos

Viendo "Tristana", de Buñuel, me he acordado de aquellos interruptores que se entrelazaban de los hierros del roposacabezas de las camas. Era un cable que tenía un pulsador, como el de los hospitales; se apretaba y se encendían las luces del techo. No había mesitas de noche.

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