domingo, 26 de mayo de 2013

Mi novela no funciona. No se parece a una narración corriente. Son versos, es música, pintura; son emociones, tipos de personalidad. Juego a las palabras, impresiono, desconcierto; los personajes no son héroes, ninguno se salva de la crítica y, a la vez, son un reflejo de la sociedad y las dificultades de estar vivo. Me queda un año largo de trabajo, que, espero, sea en esta casa; me paseo por ella y veo palabras, anoto lo que veo cada vez que salgo por el pueblo. La acción transcurre en Valencia, pero el trabajo de campo ya está realizado. La historia está terminada, pero me queda mucho por decir. Me siento y pienso las escenas por separado, con libertad de movimiento. Me recuerda al poema "Sol y carne", es como si me hubiera sentado y escrito por primera vez.

2 comentarios:

  1. Imagino que te refieres a un poema de Rimbaud creo que decía algo así: ¡si volviera el tiempo que se fue!, sinceramente ese ya lo hemos vivido, si volviera no sería igual porque nosotros tampoco somos lo que fuimos...
    Me gusta ese: "me queda mucho por decir" y como estar vivo siempre nos puede deparar una sorpresa, escribe y deja que las palabras te sorprendan.
    Un saludo afectuoso

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  2. Reflexión cautivadora del escritor que observa e imagina una historia en cada objeto o persona, para que tomen vida en su novela, aún incipiente.
    Me ha gustado el comentario de Alondra, y estoy de acuerdo,lo que incentiva es la esperanza
    ... me queda mucho por decir... Un placer.

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