sábado, 1 de junio de 2013


En Madrid, el destino que se dirigía, en el número 17 de la calle Rubia, Susana Córcoles marcaba al teléfono.
-Diga –contestó una voz de hombre.
-Soy yo, David.
-¡Susana! ¿Cómo has conseguido este número?
-¿A ti qué te parece? ¡Desapareciste sin decir palabra!
-Necesitaba cortar lo nuestro, compréndeme.
-¿Y no podías habérmelo dicho? Al menos me merezco una nota en la que me digas: Deja de molestarme, no me interesas.
-No soportaba la idea de enfrentarme a ti.
-¿Sabes?, al final has resultado ser como el resto. Todavía no he conocido un hombre lo suficiente dulce, pero sí muy imaginativos. Y yo soy muy real.
-Susana...
-No, déjalo.
Susana colgó. Recorrió el pasillo y pasó frente al espejo, estaba desnuda, su piel era blanca, marcada por lunares como una constelación. Se sirvió un trago y volvió a coger el teléfono

1 comentario:

  1. Miedo al compromiso.. ?? de cualquier forma muy mal eso de irse "a la francesa"
    besos

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