martes, 6 de agosto de 2013

Los primeros poetas

Éramos unos chiquillos. Cinco jóvenes arrogantes a los que les gustaba la literatura y que una noche decidieron quedar para leer a sus poetas preferidos.
Elegimos “La cámara caliente”, que era el nombre de mi sótano. Punto de reunión y desde el que conspirábamos contra ese mundo rutilante de la adolescencia, lleno de promesas y posibilidades.
Cada uno de nosotros había traído dos o tres libros. Una sonrisa pícara aleteaba por escapar de nuestros rostros. Era una fecha nueva, como el día de una revolución. Y sabíamos que se trataba de algo serio. Un punto sin retorno.
A un lado estaban los libros, y frente a ellos botellas de alcohol. Nosotros esperábamos en el centro. Dispuestos para el bautizo. En aquellas edades nuestra sangre contenía tales venenos que necesitábamos el aire más puro que conocíamos.
Se empezó con Bécquer. Nos pasábamos el libro y leíamos unos poemas. Eran escritos en aquel momento, para nosotros. En nuestras cabezas tintineaba alguna chica y los labios se nos ponían rojos.
Leíamos en voz alta, para conjurar una promesa como un sello del destino. Un minuto de silencio para el mar.
Conocíamos los poetas simbolistas franceses. Baudelaire, Apollinaire, Rimbaud, Verlain... Sus poemas eran diferentes. Una puerta al amor desde dentro. A la sabiduría y locura como formas de vida irremplazables.
Pero entonces alguien sacó de su bolsillo un poema arrugado, y quiso leerlo al resto. Era una línea que cruzaba Valencia y se perdía en el infinito. Causaba alborozo, desnudez y fragilidad.
Creábamos vida a la manera de los dioses; imperfecta, pero real. No seguíamos una regla porque era un inicio.
Cuando acabó, el resto sacamos nuestros poemas, como asesinos, dispuestos a llenarnos las manos de sangre.
Y el mundo ya no volvió a ser el mismo.

2 comentarios:

  1. uno que se plantó vieja en este oficio solo puede decir que ,somos una sucesión larga y variopinta , intentando hacer realidad lo que se fecunda en el paladar... las palabras
    más allá de si son versos o no, simplemente pintamos el universo según nuestra propia acuarela

    un abrazo

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  2. De forma real contagias, y nos llevas a esos días en donde el verso desnudo causa alborozo y muestra la fragilidad de cada uno , de aquellos quienes aman lo escrito.
    Un gusto leerte y haber llegado hasta aquí.
    gracias por tu visita, siempre serás bienvenido.

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