lunes, 18 de mayo de 2015


SOLO

Son tus colores lo que a mí me cautiva:
negro arrebol; que refleja el bronceado
de trueques, en los que con escasez viva
seguiste. Espejo de sol cabreado,

de linternas en cuevas y los dolores
del parto. Blanco, platino reluciente
de potencia; más limpio que los albores.
beso de espuma que naufraga la mente.

Rojo purísima, carmín de orfanatos,
vísceras cebadas, ojos expandiéndose.

Rojo ciudad; en su estrecho semejante
a los cuentos. Azul, ¡oh santo patrón!
guerra de océanos; sobrio, elegante.
Una seca bofetada en unión

de un baile de mascaras. El guardarropa
de los duendes. Con más conciliador calor
que el que protestan los recuerdos de tropa.
Si no lo supieras no tendría valor.

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